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Programa de aceleración MISIÓN

Cuando la innovación necesita estrategia y desarrollo de negocio

El Centro de Emprendimiento Digital de El Ejido finaliza la primera fase de este proyecto con 30 startup con 50 actividades, 15 eventos y más de 150 sesiones de mentorías completadas.

La clausura del programa MISIÓN, celebrado en el Centro de Emprendimiento Digital Especializado en Agrotech de El Ejido, ha sido un buen momento para observar algo que se repite constantemente en el ecosistema emprendedor: una idea por sí sola no es suficiente.

Desde Treze Marketing he participado como mentor dentro de este programa, acompañando a startups en fases tempranas, de crecimiento o de alto rendimiento. Y si hay una conclusión clara tras todas las sesiones de mentoría acumuladas durante más de un año que ha durado el programa, es que el principal reto no está en desarrollar solamente la tecnología, sino en saber convertirla en negocio, en vender.

Durante estos meses, hemos trabajado con proyectos centrados en inteligencia artificial, monitorización de cultivos, automatización, logística, trazabilidad, sensores y otros tantas ideas sobre mejora de procesos agrícolas. Soluciones con un alto componente técnico y, en muchos casos, con un potencial evidente gracias al talento de sus fundadores. Sin embargo, ese potencial no siempre está alineado con una necesidad real de mercado, o con la definición de un producto mínimo viable real. Para ello, hemos trabajado en la validación de los productos y servicios.

La idea es solo el 1 % del proyecto; el 99 % restante depende de la ejecución

Muchas startups llegan a programas de aceleración con una solución bien construida, pero con preguntas clave sin resolver: a quién se dirigen exactamente, qué problema están resolviendo realmente o por qué alguien debería pagar por ello. Sin esa base, cualquier avance tecnológico pierde fuerza, por eso no es tan importante enamorarse de la idea.

Nuestro trabajo durante la mentoría ha estado precisamente ahí: en obligarse a parar, analizar y tomar decisiones estratégicas de forma más consciente. No se trata de añadir más funcionalidades, sino de definir con claridad el enfoque, un enfoque más minimalista en tiempo de IA. En muchos casos, eso implica simplificar para priorizar, renunciar a ciertas líneas de desarrollo de negocio o pivotar completamente la propuesta de valor para adaptarla a la realidad de la compañía.

Uno de los aprendizajes de esta experiencia es que la gente con talento acaban construyendo soluciones complejas que el mercado a veces no alcanza a entender, o simplemente aún no necesita. Y cuando eso ocurre, el problema no es de marketing, es de estrategia, es de validación.

A lo largo del programa he visto cómo algunos proyectos han conseguido superar ese punto de inflexión y empezar a cerrar sus primeras ventas y colaboraciones gracias a concretar su propuesta de valor. Esto es realmente emocionante, cuando una startup comienza con sus primeros clientes a hacer realidad su propósito, porque marca el paso de proyecto a negocio real. No es una validación teórica, es una respuesta directa del mercado.

La preventa es la fase más importante a la hora de definir un nuevo producto o servicio, sin venta no hay producto final

Detrás de un producto final hay decisiones difíciles: ajustar el foco, redefinir el cliente objetivo o cambiar la forma de presentar la solución. Y ahí es donde la mentoría cobra sentido, no como acompañamiento, sino como un proceso de aportar valor desde mi humilde experiencia y conocimiento en el mundo de la innovación y las startup.

Y todo esto ocurre, en un entorno especialmente innovador como es El Ejido (Silicon Valley Europeo del Agro). Un territorio que es referencia mundial en producción hortofrutícola, pero que está evolucionando hacia un modelo cada vez más tecnológico apoyado por el relevo generacional. Este contexto genera una oportunidad clara, pero también eleva el nivel de exigencia para cualquier nueva solución que quiera integrarse en el sector.

Tengo la experiencia y la suerte de ayudar a muchas empresas internacionales (Japón, Suiza, Estonia, Alemania, Turquía, Italia, Estados Unidos, etc.) que vienen de otros países con sus productos o servicios innovadores, para implantarlo aquí en Almería, epicentro de la innovación agrícola mundial.

Por esa razón, programas como MISIÓN no solo impulsan startups, sino que contribuyen a estructurar un ecosistema o comunidad donde empresas, instituciones y agentes especializados trabajan de forma coordinada fuera de los lobbys habituales y arraigados en el pasado. Formar parte de ese ecosistema de innovación como mentor permite tener una visión directa de hacia dónde se está moviendo realmente el sector, y que nos depararán los próximos años, y mi percepción es que es apasionante.

Y ese sigue siendo, hoy, el principal propósito de la mayoría de startups. Que sin duda, estaré encantado de seguir ayudando siempre que se me brinde la oportunidad.

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